Mentiría si dijera que estos jóvenes no existen, los hay en todos los puntos de este planeta. Pero también sería una falacia expresar que “ya no tienen arreglo” como algunas trágicas voces apuntalan.
“Metámonos bala…pero en una película” expresó Carlos Andrés Pérez, conocido en el mundo de esos jóvenes sin destino, como Karlitos White, apodo que le pusieran “por ser el único de piel blanca entre pieles morenas”.
Este hombre de profundos ojos y negra melena, supo encontrar su rumbo y expulsó de sus días el vandalismo y pandillaje que lo tenía atrapado en Mujica 1, barrio periférico de Cali ubicado en el gran distrito de Aguas Blancas, un aérea que se comentan de gran peligrosidad callejera.
Karlitos White junto a un entusiasta grupo decidieron que había llegado el momento de poner las cosas en orden, orientar sus vidas hacia otras prácticas y se unieron a la Asociación de Líderes Comunitarios -ASOLCO- que viene trabajando desde hace años en programas con jóvenes de alto y en alto riego. Entre otros programas para expulsar las armas de sus vidas, un atractivo camino lo encontraron en el celuloide, el cine se presentó como una tabla de salvación donde podían revelar sus crudas realidades y ellos! los actores reales y naturales de la historia. El entusiasmo por filmar sus propias vidas, de ponerse la camiseta de actores, camarógrafos, asistentes, sonidistas, productores, les subió la autoestima y los puso en boca del barrio y los medios de comunicación. El resultado de esta experiencia se llama “Bang…Piros”, un cortometraje basado en la cultura del hip hop, “una fábula siniestra inmersa en los universos del pastiche” donde según White, director y protagonista del mismo, “sólo se invirtieron 100 mil pesos colombianos (U$50)”… aunque… “fue un verdadero colectivo SOLIDARIO”.
Cine a la Intemperie no pudo estar ajeno a esta historia, donde ejemplarmente el séptimo arte se presentaba como un mecanismo para intervenir en una fuerte problemática social y rescataba esa valiosa juventud del vandalismo y la muerte.
De la mano del librero Carlos Gálvez (Librería San Antonio) y quien se convirtiera en padrino de este proceso, se ideó la premiare del cortometraje en las calles donde fue filmado, pocas semanas antes se había estrenado en el Centro Cultural de Cali, pero los Bang…Piros querían presentarlo en su “Parche” (lugar) para sus “Parceros” (camaradas).
“Vamos a garantizarles su seguridad” nos dijeron, “esas calles son nuestras y no se meterán con ustedes” remarcaron. Quizás exteriorizábamos algo de preocupación, ya que horas antes el vidrio trasero de nuestra camioneta había sido destruido sin llegar a más que un vidrio roto. Sin embargo, y apoyando su causa, hacia allí fuimos. La pantalla fue desplegada en la fachada de la casa de la madre Karlitos White y en una noche que amenazaba tormenta, la calle Nro 82 se iluminó con sus vidas.
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Singular experiencia la de Cali, que lleva a pensar que existen alternativas para poder cambiar destinos y que jóvenes vidas no terminen sepultadas cuando apenas se comienza a vivir. ¡Salvados por el arte, ya no disparan, ahora ruedan!
Nuestro profundo agradecimiento a Consuelo, un ángel en el camino, una madre caleña, quien nos brindó sinceramente toda su ayuda y hospitalidad.
Fría y lluviosa fue la tarde que ingresamos a Quito. Capital ecuatoriana entre neblinas, circundada de montañas calientes..
Fue tan grato volver a ver a Seba, Euge y la pequeña Lola, amigos que nos habían recibido en Guayaquil y ahora lo hacían en Quito.
Conocer La Mitad del Mundo fue un hecho, esa línea que espacialmente divide el planeta tierra y que nos hace pertenecer a algún hemisferio. Acaso, tanta frontera sea necesaria.
El adiós a este cálido país se avecinaba y los aires de carnaval también. Otavalo, una región ubicada en agradables valles interandinos, fue el último punto que decidimos tocar en Ecuador, un lugar destacado por la gran producción artesanal textil de sus comunidades indígenas cercanas.
La concentración diaria de artesanos y comerciantes en “La Plaza de Ponchos”, originalmente “Mercado Centenario” es tan grande que actualmente es un punto de atracción internacional y sus coloridos tejidos y demás productos son buscados desde otras fronteras.
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Vivi se prendió a la fiesta liquida en el Valle del Chota en Coangue, una comunidad donde el 90% son inmigrantes africanos con todo el Ritmo Bomba (su baile típico) en sus huesos. Vivi se fue a bombardear de agua a quien se le cruzara y regresó con todos baldazos y todos los colores encima. El ritmo africano y la carioca los llevó hasta casi la frontera con Colombia, donde por la ventana embadurnaba a quien pasara cerca de nuestro retrovisor.
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Quien relata ingresó junto a su bicicleta al mundo natural que estos valles acogen. Y en mí lente se metió la Laguna de San Pablo, un espejo de agua de los más importantes de la región norte de Ecuador, donde unas 36 comunidades indígenas habitan sus riveras.
Y también en mi lente se dibujó la Laguna de Cuicocha, un brazo precioso de la naturaleza que me permitió circundar en terreno de montaña palmo a palmo sus azulinas aguas en un circuito de 14km.
Conciertos de música andina alegraban las calles y se llevaban a cabo en diferentes puntos y horarios. Las chicas de Cine a la Intemperie estuvimos bailando junto a Kala Marca, un magnifico grupo boliviano que hacía desprenderse de las sillas a los cientos que presenciábamos su espectáculo.
Muchas cosas nos dejaba Ecuador, no solo amigos y momentos, sino también sus modos de hablar, sus “quichuismos” (derivados de la lengua Quecha). Y el día que la frontera colombiana asomó…no vimos conversando…-“La Man de la Aduana me dijo que Usted debía hacer algunas copias de los papeles del carro” -“Fresca! que ya tengo todo lo que hace falta. El Man de uniforme verde ya me los Cogió y revisó” -“De Ley!. No sea malita y traiga del carro los Sanduches y la Chonta que la Naña de Alex nos obsequió, aquí los sistemas están caídos y hay que esperar un par de horas” – “A la Orden Guambrita, y de paso dejo este abrigo que el Achachay de Otavalo se transformó en Arraray” – “Aprisa, é Ira con cuidado entonces, y luego Acolitece al sector de inmigraciones, que la cosa viene suavita!!”…
(si quieren saber significados, Bienvenidos a Ecuador!)
Un país Muy Querido llegó al fin!!.
Cuando empezamos a rodar las tierras colombianas sentí que regresaba a un lugar profundamente guardado en mi corazón. Le había comentado a Vivi mis experiencias en Colombia cuando vine por primera vez en el 2001. Le había expresado la enorme solidaridad y hospitalidad de esta gente y presentía que ese extasío y expectativas atesorados desde aquel momento serían iguales o mayores. Vivi tenía sus temores respecto al ingreso a este país tan golpeado por años de conflictos armados, de corazón esperaba que de algún modo se fueran diluyendo y sintiera y viviera el amoroso latido humano de Colombia.
No pudo ser menos, e impecables y llenos de cariño fueron nuestros incipientes pasos por el departamento de Nariño y su Laguna de Cocha navegada por simpáticas embarcaciones de maderas;
por la colonial Popayán y el cateo de champús (bebida con trozos de frutas)
y empanaditas de Pipian, (hechas de papa)
hasta recalar en la capital del Valle del Cauca, donde las Chivas (buses)
y el ensayo de los Blacks Metals en la casa del amigo Camilo, nos recibiría en Santiago de Cali.
“Amazonia” es una expresión que siempre transportará a esos mundos casi impenetrables, donde el misterio y lo exótico se funden y esconden en la profusa vegetación de los bosques lluviosos subtropicales. Selva Ecuatoriana, pulmón del mundo, dueña de tantos secretos.
Vivi y quien relata sumergimos nuestras existencias en exuberantes paisajes de gloriosa vegetación e instalamos nuestra morada entre buena gente y un mundo de insectos. Luego de recorrer Riobamba, Ambato y Baños, pensamos que sería interesante que este proyecto pudiese dejar una huella en el Oriente Ecuatoriano.
Fidel, un chaman de verbo copioso, nos expresó sus conocimientos sobre la variedad de plantas medicinales de la zona y nos cedió un espacio en sus tierras a la vera del río Tena, que escurre sus aguas en el Río Napo, y éste a su vez converge en el serpenteante y magnifico Río Amazonas.
Extendimos un par de carpas bajo las maderas de una rústica construcción, donde en la parte de arriba se alojaba temporalmente Rafael, un agradable español que bebía los beneficios del excelso brebaje del Universo Amazónico conocido como Ayahuasca, entre otros tantos nombres. Se dice que el consumo de esta extraordinaria planta en forma de liana, abarca un amplio espectro desde lo “propiamente curativo a aquello que tiene carácter espiritual o de revelación personal”. Habría que pensar en probarla
Una linda familia numerosa, viviendo todos juntos sin importar cuan reducidos fuesen los espacios. Sus niños en las copas de los árboles buscando y probando sus frutos,
[singlepic id="451" w="320" h="240" mode="" float="" ] Zambullendo sus cuerpitos en las aguas del río,
Sonriendo por los senderos, jugando sanamente su infancia.
Hombres en rústicas canoas navegando suaves caudales,
Mujeres preparando manjares, como ese armadillo que Vivi no pudo probar…
Chubascos diarios y brisas repentinas abatían las hojas de innumerables árboles, tan pegados uno de otros. Hojas de todos los tamaños y formas se precipitaban como bendito abono del suelo selvático. A veces eran tantas que formaban colchones cubriendo las pisadas, crujiendo al andar. En estas geografías se enfrenta uno a la constante humedad, intolerable calor, bichos, bichitos y bichotes. Durante las noches todos los sonidos imperaban, hasta esos propios del silencio. Una increíble orquesta nocturna tenía lugar mientras los cierres de nuestras carpas despedían al día.
En este marco Cine a la Intemperie realizó dos presentaciones. Una, con la colaboración de la Casa de la Cultura Núcleo Napo, donde el público juvenil fue el protagonista: 500 jóvenes en un par de tandas asistiendo documentales sobre prevención del HIV y realidad adolescente en otras latitudes.
[singlepic id="453" w="320" h="240" mode="" float="left" ]La otra, en una Comunidad Campesina Indígena Centro Talag donde se presentó un interesante documental,”Originarios” de José Peluc, Sonia Peluc y Juan Pablo Rodríguez que repasa los sucesos del Primer Encuentro Internacional de diferentes voces y posturas indígenas en la ciudad de Cuzco, Perú.
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Con picaduras por toda la superficie de nuestros cuerpos, con el recuerdo de Vivi bajando en gomones junto a Fidel, Rafael y Miriam (mujer de gran ejemplo, fuerza y admiración!) por el Tena, Con mis cientos de kilómetros pedaleados junto a Esperanza (mi bici) a lo largo de majestuosos escenarios,
Con el avistaje de monitos “rateros” capuchinos en el Puerto de Misahualli (puerta de salida al Amazonas),
Las mariposas posándose en mis botas,
Y con esos increíbles aunque un poco fríos baños de aguas orientales bajo la luz de la luna, abandonamos la selva por la carretera de oriente rumbo a Quito, una de las capitales más coloniales de América Latina, declarada en 1978 Patrimonio Cultural de la Humanidad y cuna e inspiración del intransferible pintor Osvaldo Guayasamín.
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“Comerán las tortillas de choclo” dijo Colón antes de que partiéramos a Gualaceo, poblado a unos 50 Km. de Cuenca. “No se olvidarán de probarlas!” reiteró con gran simpatía. Algunos nombres en Ecuador provocan cierto desconcierto…como el del amigo Colón (un nombre bastante a lo Cristóbal!) o Edén (paradisíaca nominación!) Ambos pertenecían al grupo de la fantástica gente que conocimos en Santa Ana de los Ríos de Cuenca. Un grupo numeroso y diverso, donde cada uno a su manera nos dio una mano: brindándonos su hogar, poniendo a punto a Macacha (la 4×4), examinando a la Hewlly (la portátil que se le dio por embicharse), invitándonos a compartir lindos momentos, abriéndonos su amistad, haciéndonos reír!…que buenazo que es Reír!
Gualaceo pertenece a la trilogía (junto a Chordeleg y SigSig) de los pintorescos mercados dominicales del Azuay. Además de ser pueblos artesanales, en Gualaceo destacan las tortillas asadas de choclo y maíz y los niños vendiendo espumillas, un tipo de helado de crema y fresa.
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Teníamos cita nocturna en La Unión de Comunidades Campesinas de Gualaceo (UCCG), allí habíamos programado una proyección abierta para la comunidad. El público no fue mucho, pero sí muy receptivo, entusiasta e interesado.
Pasamos una serie de cortas animaciones para los niños presentes y tres documentales que refirieron a tres problemáticas diferentes: “Otro Gallo Cantará” excelente documental enfocando la complicada situación respecto al agua; “Cuando Carajo” sobre la enquistada puja por las tierras de los pueblos originarios en Susques (pequeña urbe jujeña) y “Asecho a la Ilusión” refiriendo a la problemática de las minas a gran escala. Quedaron/quedamos muy contentas por la permanencia hasta tarde de toda esta gente, por la insistencia en que proyectemos más material, por la atención que le propiciaron a estos audiovisuales expresada en posteriores diálogos comparando situaciones nacionales semejantes.
Luego de tres largas semanas en el sur de Ecuador, había llegado la hora de rumbear al centro del país. Otras geografías eran necesarias, otros aires también.
Cine a la Intemperie culminaba el mes de enero con una concurrida presentación en Cañar. Nuestro proyecto había sido incluido en el programa municipal como parte de las actividades programadas por El Mes de la Cultura en Cañar, pequeña ciudad conocida como la Capital Arqueológica y Cultural de Ecuador por albergar al Complejo Arqueológico mas importante del país: Las Ruinas de IngaPirca
Un cómodo espacio en el Centro Cívico del pueblo,
reunió a 210 infantes convocados para un show de animaciones con fuertes mensajes pedagógicos,
Fue una función muy prolija, a tiempo y ordenada.
Las niñas y niños muy respetuosos y disciplinados nos despedían agradeciendo el momento. Los detalles de nuestra estadía fueron previstos por la Municipalidad, la cual fue más que estupenda: desde las comodidades físicas hasta el trato humano.
Contarles que Cañar en esta época es especial, la mitad del día lo cubre la neblina y lo baña de tenue lluvia.
Esta extraña melancolía Cañarí tuvo el añadido de una despedida, la de la amiga Lucre que en este punto geográfico nos decía hasta pronto, que en ese apretado abrazo final nos expresaba con congoja “voy a extrañar diferentes cosas de ambas”…Lucre querida…que el reencuentro devenga bajo ese cielo que anuncie cuanto! han crecido nuestros corazones…ojala sea pronto.
Al día siguiente, nos hundimos en el espectral manto blanquecino, espesa niebla que aturdía las sienes…
…marchábamos rumbo norte, allí donde los volcanes son una gran avenida.
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