Si hubiéramos imaginado que realizar el cruce de Chile a Bolivia vía Ollague, emularía en algún aspecto la poesía de Sabina, ¡hay! como lo hubiéramos modificado, aunque sea un poquito!.
Jamás rodar por los caminos apartados de estos países vecinos costó tanto. Hasta pensamos que nuestras piernas pudieron ir más de prisa, pero Cine a la Intemperie lleva un cine a cuestas y no entra en las mochilas.
Que paciencia con Juanita! Las subidas de los últimos tramos fueron puras suplicas a la madre tierra para que no se quedara. “Empezó a tironear, creo que la bomba de nafta se calentó, hora de más trapito húmedo para enfriar”. Y bajar de Juana con un viento frio que pelaba los huesos, examinarla, darle a la perita, mojar el trapito, ponerlo con los dedos entumecidos, esperar que enfríe, darle arranque rogando que funcionara, empujar hasta no dar más de vez en cuando, subir al galope mientras Vivi conduce al tiempo que abre mi puerta…y así desear que dure al menos varios km…y al poco tiempo, empezar de nuevo todo el ritual.
Mientras, las horas corrían en rutas desoladas, de volcanes estampados en el paisaje, de salares y lagunas injertos en el desierto, de estampidas de vicuñas y gráciles flamencos añadiendo color al escenario. Mientras, el frio crecía, el viento que soplaba, la tierra que se arremolinaba y los otros vehículos que NO pasaban.
Una Grúa llevó a Juana de San Pedro a Calama. Un colectivo la tuvo que sacar del lugar donde dormía en Olague. Un camión nos tuvo que remolcar hasta San Cristóbal. Y un mecánico la tuvo que buscar para al fin llegar a Uyuni. Llegar a este pueblo homónimo del salar más grande del planeta, semejaron posiblemente las palabras del cantautor español Joaquín.
Gente muy amable nos topamos en esta travesía limítrofe. Gente que nos cedió sus camas calientes, su tiempo, sus posibilidades de ayuda. El pueblo minero de Ascotán, con una población netamente masculina y dos cocinerAs! mostró solidaridad antes estas dos argentinas que llegaron a este perdido asentamiento incrustado en el salar del mismo nombre.Saturnina en Olague, quizás la ciudad más fría de la II Región de Chile, nos abrió las humildes puertas de su casa y corazón en una noche que helaba. A la mañana siguiente el agua de un tacho de más de 100 litros de agua que Saturnina tenía en el patio de su vivienda era un solo bloque de hielo. Olague sin dudas era un freezer!.
Los muchachos de la Agencia El Globo no tuvieron reparos en cedernos su habitación para pernoctar en Estación Avaroa, luego de que el chofer del colectivo que tirara a Juana del garaje de Saturnina resolviera el supuesto problemita de la estanciera cambiando el condensador y abriendo el platino, solución que duró los escasos 2 km que toman en cruzar la frontera de Ollague a Avaroa. Nuevamente, Juana decidió dormir profundamente sin dar bolilla a nadie que intentara su reanimación.
David y René, los choferes de un camión de carga, aceptaron con toda la buena voluntad remolcar a Juana más de 100km hasta San Cristóbal, pueblo en la ruta a Uyuni. El peligro de tirar a un vehículo pesado, sobre caminos en mal estado, de subidas y bajadas durante tantos km era de cuidado, sin embargo tomaron el riesgo por nosotras y sinceramente creemos que vivieron la aventura de sus vidas.
Ni mencionar la cantidad de ¿mecánicos? (generales, de ferrocarriles, especializados, chapuceros!) o gente que decía conocer del tema, que examinaron a Juana sin dar en la tecla de su malestar. De repente parecían haber reuniones de gabinete dentro del capot! Todos hablaban y admiraban a Juana. Aduaneros, carabineros, civiles, borrachos, hasta una viejita que vendía comida boliviana opinaba desde una esquina.
La llegada a Uyuni no pudo ser de otra manera que de las manos de un ¿mecánico?. Juana se detuvo unos 30 km antes negando cualquier posibilidad de avanzar. Trajín y más trajín. Parar a cualquier vehículo, ir hasta UYUNI, buscar algún mecánico disponible, sacarlo de sus tareas, traerlo hasta Juana para poder llevarla a la ciudad.
Que tienes Juanita? Que pasa que ahora no quieres continuar, cuando el cruce del Paso de Jama a mas de 4800mts estuviste tan genial? No sabemos con exactitud, lo cierto es que nuestras capacidades en el rubro llegaron al límite y esto trajo aparejado que nuestro cariño por Juana se perfilara en razones concretas para cambiar de vehículo y poder continuar con más tranquilidad, focalizando energías en esta honesta propuesta cultural cinematográfica y no en problemas que transcienden nuestras capacidades mecánicas y ahora también, nuestra paciencia.
Pues aquí, descansa silenciosa y hermosa, junto a nuestra triste decisión de que su viaje ha llegado hasta la ciudad predilecta de Bolivia: Uyuni.
